Lunes, 13 de diciembre de 2004
En plena noche, mientras los ?rboles ca?an con gran estr?pito, los Elefantes de patas enclenques avanzaban causando p?nico entre los seres de los bosques amarillos. Encima de los Elefantes, mont?ndolos y gui?ndolos con estribos de oro, los payasos vestidos de blanco gritaban y nos escup?an.

Con un ruido semejante al que har?an dos aviones chocando en el cielo, los Elefantes de finas pezu?as destru?an el paisaje que, hasta ese momento, los seres humanos hab?amos considerado nuestro. Los Elefantes pisaban nuestras margaritas, trituraban nuestros cedros, mataban nuestros conejos y nuestros ciervos, arrasaban nuestras cosechas y, sin m?s motivo que su odio ciego, arrancaban nuestro planeta desde lo m?s hondo de nuestro coraz?n.

Los Elefantes de patas enclenques, azuzados por sus amos, nos persiguieron hasta los l?mites del planeta sostenido por dos tortugas zancudas. Los humanos fuimos obligados a saltar, uno detr?s de otro, desde la frontera que rodea el mar, hasta la profundidad m?s brutal de la Nada absoluta. Reyes, amos, poderosos y pobres salt?bamos juntos, sin m?s diferencia que la velocidad de ca?da hacia el cero absoluto.

Fue entonces, justo en el borde de la muerte y la desaparici?n f?sica y mental del d?scolo mundo, cuando un gran Masturbador se abri? paso entre los Elefantes y, con terrible violencia, lanz? sus piernas al ritmo de una m?sica infernal y aplast? los gigantescos animales y sus monturas.

Un d?a m?s en el mundo de los relojes deshechos.
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Publicado por SmileCheshire @ 15:43