Domingo, 16 de octubre de 2005
No deja de sorprenderme la enorme capacidad de reacci?n que tiene Espa?a ante todo aquello que afecta, simple y directamente, el est?mago de sus ciudadanos.
Me estoy refiriendo a la reciente aprobaci?n de un nuevo Estatuto auton?mico por parte de Catalunya y, claro est?, a la agria respuesta que ha planteado la clase pol?tica hispana.
Yo, quiz?s porque soy una persona inocente, me declaro fascinado y absolutamente desconcertado por este terremoto social que se ha desencadenado a consecuencia de un texto que, para empezar, es terriblemente t?mido en sus planteamientos.
De algo no hay duda: Una vez vistos los aspavientos de los pol?ticos espa?oles, la dureza de sus cr?ticas, y la locura homicida que les arrastra a devorar el t?rmino naci?n como si fuera propiedad exclusiva de unos pocos, se entiende de una manera clara y tajante el por qu? el parlamento catal?n a decidido hacer p?blico y expl?cito que Catalunya es una ?cosa distinta?. No me extra?a.
Seguramente, todo surge de un problema arrastrado debido a la actitud taimada de los catalanes en algunas cosas importantes. Por ejemplo (y que conste que no es un ejemplo al azar) Catalunya reclama ser considerada una naci?n. Hablemos de ello.
Es curioso porque, para empezar y contra aquello que pretenden demostrar los pol?ticos m?s alarmistas, esta reclamaci?n no conlleva ninguna carga pol?tica. Declararse naci?n no es sin?nimo de nada m?s que eso, de una declaraci?n. De la publicaci?n de algo que es as?, por mucho que no guste m?s all? del Ebro. Pensar que ello puede significar el primer paso hacia la independencia de la mano del Partido Socialista Catal?n y Converg?ncia i Uni? (los dos partidos mayoritarios) es una fantas?a propia de un in?til mental, o la invenci?n de alguien que pretende anular cualquier debate pol?tico por miedo a encontrarse, frente a frente, con una realidad contra la que no tenga elementos de discusi?n.
Hay cosas que no se pueden discutir. El t?rmino naci?n, tal como lo usamos y reconocemos actualmente, surge de los movimientos rom?nticos europeos del siglo XIX. Movimientos que elevan figuras como el irland?s Rob Roy o que sirven para unir Estados pol?ticos independientes, bajo la bandera de una misma naci?n de cultura, idioma y tradiciones iguales. Es decir, Naci?n no significa gobierno, el de Prusia o el de Baviera, sino que implica la existencia de una unidad cultural y ling??stica com?n.
Hablemos con sinceridad, el debate no es si Catalunya es una Naci?n. Este debate lo podemos acabar en 5 segundos: los catalanes tienen una lengua, unas costumbres, una m?sica, una literatura, una cultura y un derecho civil. El debate es si Espa?a es una Naci?n. No existe una lengua materna igual para toda Espa?a, ni unas costumbres similares, ni una cultura igual, ni tan siquiera un derecho civil parecido. Espa?a es una Uni?n. Fundada, en un principio, en la igualdad entre los dos grandes territorios que la crearon: Castilla y Arag?n, pero que acab? por convertirse en una especie de pulpo castellano, engullidor de todo aquello que escapaba de su uniformidad gris y absurda. Castilla se ha convertido, con el paso del tiempo, en la Prusia o la Serbia de la pen?nsula.
Eso s?, Espa?a sigue siendo la naci?n de Bono. Una Espa?a monocolor, pintada de campos de ma?z y cabras al frente de unidades militares.
Imagen
Jos? Bono. Foto de archivo.
Publicado por SmileCheshire @ 19:28