Martes, 28 de noviembre de 2006
Como el mundo en el que vivimos es una especie de circo rid?culo en que cada payaso lanza tartas sobre el otro, estos d?as estamos viviendo una nueva pol?mica alimentada desde la casa de Mahoma. El Papa de Roma, el l?der de la iglesia cat?lica Benedicto XVI, ha aceptado la invitaci?n del patriarca ortodoxo de Constantinopla para asistir a una celebraci?n en Turqu?a. Hasta aqu? nada anormal. Teniendo en cuenta, sobretodo, que los primeros brotes del cristianismo fuera de Israel tuvieron una fuerza incomparable en tierras de la actual Turqu?a. Brotes que, por otro lado, fueron agredidos desde Roma por ser las bases del Gnosticismo, pero esa es otra historia.

El caso es que el se?or Benedicto ha ejercido su derecho a ir a Turqu?a y a visitar los pocos miles de cat?licos que residen en ese pa?s donde m?s del 97 por ciento de la poblaci?n es musulmana. Sea como sea, resulta terrible observar las numerosas manifestaciones que se convocaron el pasado domingo para protestar porque el l?der del catolicismo visitaba Turqu?a. Exactamente ?con qu? derecho piensan los turcos que pueden prohibir la visita de otra persona por el hecho de ser cristiana? Resultan especialmente preocupantes reacciones como estas, sobretodo cuando ese pa?s musulm?n est? jugando a ser democr?tico para que la Uni? Europea le abra sus confortables brazos.

Por detr?s de toda esta pol?mica subyace la gran mentira sobre las palabras de Ratzinger en Ratisbona. Esa discurso te?ricamente salvaje en el que Benedicto XVI se atrevi? a citar un emperador bizantino que vinculaba, en un momento de lucidez, islamismo y violencia. Efectivamente Ratzinger cometi? un error: no hac?a falta viajar hasta la edad media para encontrar puntos de conexi?n entre el Islam y la violencia. S?lo hace falta ir a Beirut, Gaza, Bagdad o incluso Londres y Madrid. Hemos visto, tambi?n durante estas manifestaciones racistas contra todo lo no-musulm?n, que los turcos volv?an a tomar la imagen de los cruzados medievales como s?mbolo de su rechazo.

El Islam s? puede recordar, sin miedo, una de las ?pocas m?s terribles de violencia ejercida por occidente sobre los pa?ses ?rabes, pero el discurso contrario es imposible, bajo la amenaza de ver Europa ensartada en el sable de un Muft?. Imaginar una manifestaci?n similar exigiendo que los turcos no vengan a Europa porque han insultado a Benedicto XVI. De hecho, incluso corre un libro por las tiendas turcas titulado Asesinar al Papa. Nada, por si alguno quiere tomar ideas.

El doble rasero que envuelve, desde hace tiempo, el Islam y occidente es altamente preocupante. En occidente hemos conseguido edificar una sociedad basada en la libertad, la tolerancia, el laicismo y la defensa del ser humano. No podemos permitir que todos estos valores sean una herramienta para que el Islam, condenado por su propio fanatismo, siga jugando el papel de v?ctima eterna. Sobretodo si, encima, quiere unirse al club europeo.
Imagen
Publicado por SmileCheshire @ 20:11