Jueves, 29 de marzo de 2007
James Bond es la franquicia m?s rentable en el mundo del cine. Un personaje creado para poblar las p?ginas de una novela de segunda con argumentos machistas y extremadamente violentos pero que, al final, se ha convertido en un innegable icono de la cultura popular. La figura de este agente secreto del MI6, al margen del cine y la literatura, merece por ella misma un an?lisis extenso. Una especie de estudio que ponga de relieve la grandeza de alguien tan sumamente plano. La incre?ble profundidad de un ser tan extremadamente superficial. Quiz?s sea esa dicotom?a lo que perturba mentes sensibles de todo el planeta. Hartos de contarle a todo el mundo que los personajes de cart?n son una burla en el cine o la literatura, resulta que uno de los mayores s?mbolos populares creados por el cine lleva el ?ser de cart?n? hasta el paroxismo.

?ste es James Bond. Un personaje que resulta igual de inveros?mil vestido con esmoquin, disparando mientras baja a toda velocidad con unos esqu?s en los pies o tomando una bebida en un casino de Montenegro. Alguien que concentra parte de su encanto precisamente ah?, en su irrealidad, en su perfecci?n, en un peinado impecable que jam?s, pase lo que pase, pierde su maravillosa forma. James Bond es una suma tal de virtudes pl?sticas que s?lo pueden arrastrar al personaje hacia el pozo de la incredulidad. Pero qu? maravilloso ese pozo. Un lugar en el que disfrutar del cine de aventuras sin preocuparnos por las leyes de la f?sica o las condiciones b?sicas del amor y la seducci?n. Bond enamora a pesar de su edad, igual que es capaz de sobrevivir aunque la situaci?n sea pr?cticamente irreversible. ?Por qu?? S?lo por qu? es James Bond.

La ?ltima pirueta en la sorprendente vida de este personaje ha llegado de la mano de un actor que muchos despellejaron desde el primer d?a: Daniel Craig, un tipo absolutamente alejado de cualquier imagen que tengamos sobre Bond. Rubio, ojos claros, lejos de la belleza elegante de James Bond. Todo un compendio de virtudes irregulares que hac?an polvo el prototipo Bond. Pero afortunadamente la presencia de Craig tambi?n ha significado algo terriblemente positivo. Casino Royal es la versi?n m?s trepidante, emocionante y salvaje de todas las rodadas hasta la fecha. Cierto, ver a Craig con esmoquin es como m?nimo extra?o, pero s?lo puede llevar a cabo con credibilidad algunas de las escenas de acci?n de Casino Royal.

Daniel Craig convierte a James Bond en un personaje terriblemente f?sica. Un Bond que no duda ni un instante y que, en muchos casos, cambio el sigilo por una doble pirueta mortal sobre un cami?n en marcha. Adrenalina pura para un Bond, como m?nimo, m?s brutal.
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Publicado por SmileCheshire @ 23:12