S?bado, 24 de noviembre de 2007
Hay un atajo de locos con mucho, muchísimo dinero, que se dedica a organizar carreras ilegales en el continente europeo. De hecho, en España, ya se han registrado algunas etapas de esa carrera de locos. Gente con coches potentes, veloces, que circulan por las autopistas poniendo en peligro la vida de la gente autóctona.

Cuando estas noticias surgen en la prensa nos ponemos las manos en la cabeza, se hacen llamamientos para castigar severamente a estos asesinos en potencia, nos escandalizamos por su falta de respeto y, sobretodo, pedimos medidas para acabar con esa gente que se ríe de nosotros en nuestra casa.

Ahora bien, la reacción es muy distinta cuando estos locos blancos y ricos se pasean por las pobres carreteras y los desolados poblados de Mauritania o Senegal. En ese caso les animamos desde Europa, hacemos seguimientos exclusivos por televisión, los tratamos como héroes, premiamos al loco más rápido y bautizamos toda esta absurdidad bajo el nombre de París-Dakar.

Año tras año mueren niños y adultos arrollados por coches a toda velocidad durante este rally. Una competición absurda y anacrónica que cruza poblados habitados por gente nada acostumbrada a estas velocidades. Gente que está en peligro mientras nosotros seguimos toda esta locura como un mero deporte. Igual que hacen los ricachones que cruzan nuestras carreteras.

Eso sí, en este caso los afectados son negros. “Ah, vale.” Es, seguramente, la competición deportiva más patética, indignante y racista del mundo. Una vergüenza que hace pervivir las exploraciones blancas a la África profunda. Viendo a los homicidas del París-Dakar te acuerdas de los racistas del siglo XIX que trataban a los negros como animales. A los que secuestraban a los africanos para venderlos en el Mississippi.

Para los que crean que esta carrera deja grandes ingresos en África, recordad que también decían que el esclavismo daba a los negros un techo y comida caliente.Imagen

Precursores del París-Dakar.
Publicado por SmileCheshire @ 16:17