Viernes, 28 de diciembre de 2007
Estos d?as se ha inaugurado en Barcelona la primera exposici?n de Espa?a dedicada ?ntegramente a Charles Chaplin, uno de los c?micos m?s populares de todos los tiempos. Para empezar es enormemente gratificante que un centro cultural se haya dignado a dirigir su mirada hacia un personaje como Chaplin, no s?lo un referente en el terreno del humor sin?, adem?s, una figura tan esencial en los movimientos art?sticos de post-guerra como en la lucha pol?tica a trav?s del cine.
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Pero esta sensaci?n positiva trasciende la enhorabuena por la celebraci?n de la exposici?n, y se fija sobretodo en la reacci?n del p?blico ante esta muestra. Gente de todas las edades, personas educadas a finales del siglo XX, la mayor?a j?venes que tienen m?s referentes en el siglo XXI que en el anterior. Personas que, en muchos aspectos, han visto humor de todos los colores y todas las clases. Pero, a pesar de eso, del torrente de informaci?n que recibimos, de la velocidad con que los referentes humor?sticos envejecen, a pesar de los miles de expertos que nos dicen qu? hace y qu? no hace gracia, a pesar de todo eso, Chaplin consigue arrancar una risa sincera en todos aquellos que le ven.
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Seguramente hay dos cosas que nos maravillan de Chaplin. Por un lado, y que es seguramente la base de todo lo dem?s, su facilidad realmente esplendida para hacernos re?r con elementos absolutamente sencillos. Es el humor a partir de la nada. Una ca?da, una p?rdida de equilibrio, una carrera, todo realizado como si estuviera bailando consigo mismo. Y todo ello no s?lo como una experiencia personal, tambi?n como un elaborado trabajo como director. Un buen ejemplo de esa habilidad ?nica e irrepetible es el prodigioso sketch de los boxeadores en ?Luces de la Ciudad?.


El segundo factor, y claramente el que cierra el c?rculo de pasi?n alrededor de Chaplin es su carisma personal. La pobre figura que deambula por las calles de cualquier gran ciudad y que convierte su lucha personal en una reivindicaci?n casi revolucionaria. La segunda experiencia que nos regala Chaplin. Esa experiencia que le llev? a ser considerado un enemigo ac?rrimo por todos los sistemas pol?ticos, y un aliado implacable de todos aquellos que luchan por sus derechos, por los derechos universales. Y qu? mejor manera de luchar por ellos que a trav?s de otra cosa absolutamente universal: la sonrisa.
Chaplin es un artista total. Y lo es porque es capaz de emocionarnos haci?ndonos re?r, abrazando a un ni?o o lanzando al aire las palabras m?s revolucionarias que jam?s se han pronunciando en un cine.

Publicado por SmileCheshire @ 11:47