Jueves, 20 de marzo de 2008

Se avecina una crisis económica de proporciones impredecibles. Cíclicamente este sistema revienta y tiene que remendarse lo mejor posible para aguantar el tirón unos cien años más. Es la grandeza de una economía construida sobre el engaño. Pero intentar encontrar explicaciones en las hipotecas, los créditos o los pequeños bancos es inútil. Sobretodo porque son pequeñas porciones de un problema enormemente mayor: el engaño al que nos somete la banca.

Hablando claramente, el dinero no existe. Los bancos prestan mucho más dinero del que tienen, a cambio de la promesa del cliente de que devolverá todo ese dinero, más un interés. El Banco central le concede la posibilidad a un banco privado de que preste dinero 9 veces por encima del dinero real que el banco privado dejó en depósito en el banco central. Es decir, que literalmente prestan un dinero que no tienen.

El banco privado puede prestar 9000€ ficticios por cada 1000€ reales que haya dejado en depósito en el Banco Central. El dinero que nos prestán no es dinero real, sólo una cifra tecleada en un ordenador bajo la promesa de que nosotros la devolveremos íntegramente más un interés pactado.

Es un sistema que no sólo afecta a los ciudadanos, sino también a los gobiernos. De la misma forma que un ciudadano normal, el gobierno de un país pide dinero prestado a la Banca, que se lo entrega a cambio de que sea devuelto con un interés. Lógicamente el gobierno, para pagar ese interés, tendrá que pedir más dinero a la banca con un nuevo interés. Un ciclo infinito.

Para que nos entendamos, el banquero X tiene 100 monedas de oro. Eso es todo el dinero que existe en su país. 10 campesinos piden un crédito y el banquero X les presta, a cada uno, 10 monedas de oro a cambio de que le devuelvan las monedas y un pequeño interés del 1%. Los 10 campesinos se reparten las 100 monedas de oro, todo el dinero de ese país, y cada uno tiene que devolverle al banquero las 10 monedas más 1 de interés. Eso es imposible porque, entre los 10 tienen todas las monedas y, por lo tanto, no pueden devolverle 10 más 1. Como eso es así, el banquero acepta cobrarles “sólo” el interés cada año.

Año tras año los 10 campesinos le pagan, al banquero, 1 moneda de oro cada uno, como interés por el prestamos. Pasados 10 años, los 10 campesinos se han quedado sin dinero, a 0, pero a pesar de haber pagado el interés todavía le deben al banquero las 10 monedas que les prestó al principio. ¿Por qué? simplemente porque ese dinero no existe. Para pagarlo pedirán un nuevo crédito o, en su defecto, le tendrán que dar al banquero sus tierras, sus campos y sus posesiones.

El dinero es la mayor invención después de la religión para encadenar a la gente a una gran falacia que mayor se hace cuanto más se desconoce. Preguntaos sólo una cosa: ¿por qué el sistema económico no se enseña en los colegios?


Publicado por SmileCheshire @ 20:50