Domingo, 04 de mayo de 2008

Cuentan que, cuando Armstrong llegó a la luna, después de saludar al presidente Nixo, recordar que era un gran paso para la humanidad y clavar una bandera, el cosmonauta americano dijo: “Buena suerte, señor Gorsky".


El caso es que, días después de su descenso a la Tierra, muchos le preguntaron a Armstrong sobre la curiosa frase que había soltado en un momento tan crucial. Sobretodo porque el tal Gorsky no era nadie públicamente conocido y todos especulaban sobre ese personaje misterioso. Ante todas las preguntas, Armstrong siempre respondía lo mismo. “Es una cuestión personal.”


25 años después del suceso, un periodista (el único que debía recordar el hecho) insitió, una vez más, sobre el significado oculto de ese “buena suerte, señor Gorsky”. Fue entonces, tras esos 25 años, cuando Armstrong aceptó que, después de tanto tiempo y con el señor Gorsky muerto, era el momento de desvelar tanto misterio.

Armstrong explicó que, cuando era pequeño, jugaba en el jardín de su casa, justo delante de la casa de la familia Gorsky. En una ocasión, mientras jugana, oyó por la ventana que el señor Gorsky le pedía a su mujer que le hiciera una felación. Su esposa, ante esa petición, replicó que “te la voy a chupar cuando el niño de los Armstrong vaya a la luna”.


Si lo de la luna fue una estafa, un montaje americano, la señora Gorsky estuvo años chupándosela gratis a su marido.


Publicado por SmileCheshire @ 21:44