Viernes, 10 de octubre de 2008

¿Qué está pasando exactamente con la crisis? ¿Por qué los bancos, las cajas, los seguros y sobretodo los gobiernos, siguen tratándonos como niños? ¿Por qué la prensa nos bombardea cada día con información económica, después de años sin tan siquiera explicarnos como funciona nuestro sistema financiero? ¿Nos les sorprende que, de repente, la economía haya ocupado el primer puesto en las preocupaciones de todos los ciudadanos, cuando antes no sabían ni de dónde salía el dinero?

Esta crisis está siendo explicada hasta la saciedad. Explicada por economistas que se echan las manos a la cabeza por la contratación salvaje de hipotecas de alto riesgo y por políticos que intentan inyectar dinero en el sistema, precisamente el origen de todo este embrollo. Pero lo más inquietante de todo, lo que más me escama, son el sinfín de pequeños agujeros negros informativos que acompañan este bonito baile de locos. Preguntas sin respuesta aparente que, precisamente por quedar abiertas, me hacen pensar lo peor.

 

Pongamos un ejemplo. Los gobiernos han actuado con velocidad. Incluso muchos dirían que con cierta precipitación. Hemos aceptado que  hayan tomado decisiones ridículas porque tenemos en cuenta la sorpresa que ha supuesto el desmoronamiento imprevisto de parte del sistema financiero. Este argumento parece una verdad irrefutable pero, echémosle un ojo con un poco más de atención.

¿Tenían que precipitarse los gobiernos? ¿Era necesario que España, Alemania o Estados Unidos inyectaran dinero a espuertas a los bancos y aseguradoras para evitar la quiebra? Por supuesto, si se hubiera sabido antes podrían haber actuado mejor, con previsión, evitando tener que gastar millones de euros de los ciudadanos para limpiar la basura de los bancos. Pero, ¿realmente no se podía prever esta crisis? Permitidme que os lea unos periódicos.

Vamos al 30 de mayo de 2008. Hace poco más de 5 meses. El entonces presidente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, declaraba a El Mundo que la “crisis de la economía podía ser larga". Y advertía, además, que el gobierno debía actuar cuanto antes para frenar el problema que se avecinaba. Hace 5 meses. Es cierto, de acuerdo, 5 meses no son tantos, y más teniendo en cuenta que el verano estaba en medio. Es posible que entre las vacaciones y el estrés post-vacacional, el gobierno no tuviera tiempo para anticiparse a algo que, Rodrigo Rato, ya advertía como una amenaza segura. Por otro lado, Rodrigo Rato es un experto así que, bueno, esta información no tenía porqué llegar a canales menos especializados.

Pero, retrocedamos un poco en el tiempo. En diciembre de 2007, el canal latino del Messenger (nada que ver con alta economía), publicaba ya una información que apuntaba directamente hacia la crisis que tenía que aplastarnos casi un año después. Esta página de noticias decía que las grandes empresas de Wall Street cerraban el año con graves problemas por la crisis hipotecária. Recuerdo que la información es de hace un año, y en el canal latino de Messenger. Además, la misma información relata que las empresas han tenido que asumir amortizaciones multimillonarias.

Pero alejémonos un poco más en el tiempo. (Les recuerdo que hasta hace dos meses casi nadie había oído hablar de las suprimes). Pues bien, el 22 de noviembre de 2007. ¡22 de noviembre!, el secretario del Tesoro americano, Henry Paulson, advertían en el periódico Crónica que la crisis hipotecaria empeoraría en 2008. En el mismo artículo se cita un estudio de la OCDE que ya dice, en noviembre de 2007, que las hipotecas subprime pueden provocar unas pérdidas en los bancos americanos de entre 200 y 300 mil millones de dólares. A pesar de esto, les recuerdo que los gobiernos nos dicen que han tenido que inyectar dinero público en los bancos porque la crisis ha sido súbita.

Pero, viajemos un poco más lejos. El 19 de noviembre de 2007. 3 días antes de las declaraciones de Henry Paulson, la Nación.com publicaba un artículo a modo de amenaza, en el que relataba, con precisión quirúrgica, el ostión que se iba a pegar la economía mundial un año después. Según un estudio del Deutsche Bank, el impacto de las malditas subprime sería de 400 mil millones de dólares. Además, y eso es lo que me pone los pelos de punta, el estudio hace una predicción inquietantemente ajustada. Dice: “Los otros $150.000 millones se perderían por la incapacidad de los bancos de comercializar los productos financieros complejos derivados de este tipo de deuda”.

Ni más ni menos lo que sucede. Sin paliativos ni matices. Exactamente lo que sucede en estos momentos. Pero, qué raro, los gobiernos no lo preveían. Será porque no contrataron a analistas del Deutsche Bank.  

Seguimos nuestro viaje. Nos paramos en finales de agosto de 2007. ¡Finales de agosto del año pasado! Pues bien, el día 31 de ese mes y de ese año, el periódico ADN (no un periódico económico, o especializado, o de gran valor como medio de investigación) un diario gratuito publica que Bush toma las primeras medidas para evitar la crisis de las subprimes. El artículo tiene algo profético y algo que me pone muy nervioso. A pesar de que Bush reconoce que la situación de avecina jodida, advierte que las medidas que tomará serán suaves, ya que “las bases económicas de EEUU están saneadas y que el crecimiento mundial es fuerte”. Y aquí surge mi duda. ¿Son los economistas del equipo de la administración Bush tontos? ¿Es que no se han leído el informe del Deutsch Bank, o el de la OCDE, o quizás es que no se conectan al canal latino del Messenger? ¿O es que no querían tomar ninguna medida para paliar la crisis… por el momento?

Finalmente, y para evitar que esta enumeración sea más larga de lo que ya es, el 24 de agosto de 2007, el diario vasco Deia también hablaba de crisis. Citaba a expertos económicos y advertía de los futuros recortes de empleo de larga duración y la subida del Euribor, que efectivamente se produjo y se produce. Además, el periódico recuerda que varias entidades financieras han efectuado despidos masivos hasta llegar a los 87 mil empleados. Entre las entidades afectadas por estos recortes está (oh, sorpresa) Lehman Brothers. ¿Quién iba a pensar que esta empresa pincharía? Pues cualquiera que leyera el Deia el 24 de agosto de 2007, un año antes que el banco entrara en quiebra y sus directivos se marcharan con millones de dólares metidos en cajitas de cartón.

Así que, los gobiernos han justificado sus inyecciones inmorales de dinero a los bancos debido al impacto inesperado de la crisis. Inesperado si vivías en Marte o si preferías esperar, dejar que llegara, y excusarte en eso para meter millones de dólares en las cajas de los bancos que, hasta ese momento, había estado enriqueciéndose con el capital de los ciudadanos con menos recursos.

Pero la cosa sigue. Hay un factor más en esta crisis que me inquieta: El follón que estamos obligados a engullir ahora mismo surge de una decisión errónea de la Reserva Federal americana. En 2003 Alan Greenspan decide bajar el precio del dinero drásticamente hasta el 1%. En principio es para potenciar el consumo pero se acaba convirtiendo en un aliciente para que cualquiera se endeude a lo loco, sin pensarlo, y favorecido por el bajo coste de los dólares. Pedimos créditos y ya los pagaremos, porque con el precio del dinero a ese nivel, no supone un esfuerzo titánico devolver lo prestado. Greenspan se pasa por el forro la primera ley de la economía: “Llévate el alcohol antes de que se acabe la fiesta”. A pesar de que los bancos, los usuarios y hasta los hombres sin trabajo se están endeudando hasta las cejas, la Reserva no mueve un dedo, deja el dinero al 1% y consigue (queriendo o no), que la deuda aumente.

Pero no os preocupéis, cuando toda esta gente no pueda devolver el dinero, el gobierno nos rescatará argumentando que “la sorpresa de la crisis no nos ha dado espacio para maniobrar y atajar el problema antes”. Qué raro.

 

Pero, seguramente, nada de esto me habría llamado la atención tan poderosamente sino fuera por algo que ha sucedido hoy. Después de varios días de caídas meteóricas en la Bolsa de Madrid, ayer pareció que la cosa podía estabilizarse gracias a la rebaja del Tipo de Interés. Previsiblemente, el cálculo del Euribor debía recortarse y, quizás con esa idea, la Bolsa ha abierto esta mañana con ganancias. Incluso ha llegado a los 10.534 a las 10 y un minuto de la mañana. Cerca de la cifra referencia de los 11 mil. Pero, precisamente cuanto todo parecía estable, ¡tachán! Se ha publicado un aumento inesperado del Euribor. Repito: inesperado. Sin sentido. Que ha cogido a contrapié hasta a los analistas, como relataba finanzas.com. ¿Qué ha provocado esa decisión? Minutos después de que se supiera la noticia el IBEX-35 se ha desplomado. En una hora ya había perdido más de 400 puntos y ha acabado el día por debajo de los 10.000. La crisis sigue, luego, nos aseguramos que los gobiernos inyectan dinero. ¿Tiene sentido algo de todo esto?


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Publicado por SmileCheshire @ 1:42